Rio Negro
Río Negro acaricia un sueño.

Frenado en la cebra
Por penales Río Negro forzó el tercer partido


17/12/08. Libertad. Por Jorge Gambetta. El Ricardo Reyes recibió mucho público para presenciar la segunda final del torneo anual de la Liga Mayor “Copa Raúl Mecías”. Se esperaba un partido disputado y vibrante, pero la emoción llegó tarde y con pasaje a penales incluida.

El primer tiempo fue aburrido, con pocos momentos de buen fútbol y se salvó del olvido por dos goles que llegaron merced a la creatividad de dos grandes jugadores, Jhony Porley y Fabricio Martínez.

En momentos que el partido se disputaba en la mitad de la cancha, con los arqueros como espectadores privilegiados que de vez en cuando alcanzaban la pelota para que los demás intentaran jugar, Ramírez interceptó un balón en el círculo central y rápidamente habilitó a Porley por izquierda, el delantero se fue hasta la raya y mandó el centro al área con total precisión para la entrada de Luciano García que llegó acompañado de Javier Ingold, quien en definitiva fue el que la mandó a guardar.

Corrían 18 minutos y fue el delirio en Perazza, los santos bebían el primer sorbo de un “cáliz” que aguardaba a un costado de la cancha.

El sacudón no cambió mucho el trámite del partido, siguieron tirándose pelotazos casi de arco a arco, hasta que a los 31 Fabricio recibió dentro del área, estaba de espaldas y le marcaba – como sucedió toda la tarde – Mario Bové a quien se agregó Santiago Gadea para neutralizar al ariete que inteligentemente intentó girar y forzó un “penalito” bien sancionado por Danesse.

Álvaro Franco fue el encargado de transformar la pena capital en el 1 a 1 transitorio con el que se irían al descanso. Fue un resultado justo porque ninguno de los dos había hecho méritos para irse con ventaja.

El complemento comenzó con algunas insinuaciones de que ninguno quería ir a los penales, primero anunció San Rafael, cuando Luciano García se perdió una oportunidad increíble por egoísta, ya que prefirió definir y no tocar al medio donde llegaban con posibilidades Ingold y Porley, su remate se fue desviado por encima del horizontal.

Luego fue Mario Bové que también desperdició una buena chance de gol y en el contragolpe, tras una falta dudosa sancionada por Danesse sobre el sector derecho del ataque cebrita vino el centro de Diego Scott y la sorpresiva y solitaria entrada de Nicolás Torterolo que conectó un impecable cabezazo cambiándole el palo al arquero que a contrapié llegaba para cerrar.

Fue un verdadero balde de agua fría para la parcialidad santa y una locura para Río Negro que daba vuelta un resultado y estaba forzando el tercer partido.

Iban 63 minutos de juego y recién a partir de allí el partido cobró algo de emotividad, porque San Rafael se lanzó como un león herido a buscar el empate mientras los cebritas procuraban liquidarlo de contragolpe.

A los 74’ Eduardo “Chumbo” Hernández, ejecutó muy bien un tiro libre desde la derecha al segundo palo y Mario Bové, que fue patrón en las dos áreas, le ganó a todos y conectó un cabezazo que devolvió la sangre al cuerpo de la gente de Perazza.

A partir de allí comenzó un ida y vuelta hacia los arcos, César Molina contuvo varias pelotas difíciles por abajo y le ganó un mano a mano a Carlos Saavedra; del otro lado los atacantes santos intentaban con fuertes remates desde fuera del área que se iban desviados.

PENALES . Y tras algunos minutos de descuentos se llegó a la enervante definición por penales. La efectividad de ambos equipos desde los 12 pasos fue del 100% hasta el tercer penal. Cerdeiro, Ingold y Luciano García convirtieron para San Rafael, mientras que Fabricio, Franco y Scott igualaban para los cebritas.

Y el “Chumbo” Hernández, que no ha rendido lo que se le puede exigir en estas finales, llegó para ejecutar, tal vez su paso cansino le dio fuerzas e intuición a Darío Delgado para adivinar el palo y rechazar con los puños el potente disparo.

Montelongo puso en ventaja al cebrita y Molina empataba transitoriamente, pero llegó Pablo Negris, con mucha tranquilidad para definir el último remate y fusiló a un Molina que estuvo muy cerca en dos ocasiones pero no pudo con ninguno de los cinco penales de Río Negro.

Final emotivo y muy festejado por parte del plantel cebrita que aflojó vaya a saber cuántos sentimientos contenidos durante mucho tiempo, llantos casi convulsivos tanto en veteranos como Darío Delgado y Carlos Saavedra como en los de las nuevas camadas como Scott y Bauza.

Habrá que esperar hasta el próximo viernes, cuando en el Estadio Casto Martínez Laguarda y a partir de las 22 horas, se vuelvan a enfrentar estos dos rivales de nivel parejo, ahora en igualdad de condiciones y a ganar o morir para los dos.

Sería temerario aventurar un pronóstico, pero las cosas han cambiado radicalmente, San Rafael no pudo aprovechar su localía y en filas cebritas la confianza va ganando fuerza, Ricardo Machado ha inyectado motivación y convicción a sus dirigidos, el grupo humano parece estar cada día más consustanciado con el objetivo que ahora es mucho más claro.

Javier Páez tendrá una semana complicada, porque al mismo tiempo tendrá que preparar a su equipo para el definitorio choque ante Río Negro y a la Selección para su participación en la Copa Nacional.

San Rafael no ha mostrado en estos dos partidos finales ni la convicción ni la rebeldía de su rival, Jhony Porley jugó los 90 minutos, pero terminó muy cansado. Eduardo Hernández no está en su nivel y a Ingold no le llega el juego de la forma que le beneficia, son muchas cosas para trabajar en cuatro días.






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