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Ser una estrella o estrellarse


9/05/08. Por Jorge Suárez.
La transferencia internacional de jugadores de fútbol menores de 18 años es una cuestión de permanente actualidad en el ámbito futbolístico sudamericano, aunque no sólo en él existe la prohibición de transferencia internacional de jugadores menores de 18 años, introducida con rango reglamentario en el ámbito de la FIFA.

En ocasión de la reforma de 2001 vigente hasta 30 de junio de 2005, según la Circular 801, de 28 de marzo de 2002, establecía, en la interpretación de la prohibición de transferencias de menores de 18 años, que “es posible aprobar alguna excepción a esta restricción, pero únicamente con el consentimiento explícito de la Comisión correspondiente”.

Sin embargo, la realidad económica y social de los países de origen de esos menores confrontada a la de los países receptores, las ansias de éxito deportivo de jugadores cada vez más jóvenes, la difusión y la facilidad de acceso a las noticias sobre promesas y, también, la voracidad y los intereses de muchas personas en su entorno, hacen que esa prohibición venga siendo objeto reiteradamente de ataques, subterfugios o, simplemente, incumplimiento por ignorancia o desconocimiento.

La responsabilidad de examinar las condiciones y de que se respete el principio de prohibición de las transferencias de menores está definida en el artículo 19.4 del Reglamento de 2005: “Cada asociación garantizará el cumplimiento de esta disposición por parte de sus clubes”.

A falta de ese consentimiento, la asociación de origen debería negarse a emitir el Certificado de Transferencia Internacional y la de destino debería negarse a inscribir al menor, y, en su caso, cualquiera de ellas o los interesados tendrían que activar el trámite administrativo y jurisdiccional correspondiente.

En el caso CAS 2005/A/955, en el que un club español y un jugador menor de edad paraguayo apelan contra la FIFA y la Asociación Paraguaya de Fútbol por la denegación de la concesión de su Certificado de Transferencia Internacional, el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS-CAS) se manifiesta contundentemente en el sentido de que el conjunto probatorio aportado no constituye sustento suficiente para conceder la excepción. El jugador pasó desde los 16 años y ocho meses hasta la mayoría de edad sin jugar partidos oficiales.

A la vista de la regulación mucho más detallada de esta cuestión en el artículo 19 del Reglamento de 2005 (por comparación con la escueta redacción de la anterior edición del Reglamento de 2001, que incluso había exigido una Circular interpretativa), y, además, a la vista de la cláusula derogatoria del Reglamento de 2005 que en su artículo 29 establece que “el presente reglamento reemplazará ... al Reglamento FIFA sobre el estatuto y la transferencia de jugadores de 5 de julio de 2001, así como las enmiendas siguientes, incluidas en todas las circulares enviadas antes de la fecha de entrada en vigor del presente reglamento”, la intervención necesaria de la FIFA ya no tiene respaldo reglamentario, sin perjuicio de la autonomía de las Asociaciones para invocar su participación si lo consideran oportuno y de la competencia de la Comisión del Estatuto del Jugador para conocer de las disputas que surjan tal como recoge el artículo 19.5, que al reconocer la competencia sólo para decidir sobre disputas favorece la interpretación respecto de la no obligatoriedad de la intervención en el caso de que el cumplimiento de requisitos sea garantizado por la Asociación correspondiente.

Mediante el artículo 19, del Reglamento de Transferencias de Fifa, nuestros clubes pueden evitar que los europeos se lleven los jugadores menores de 18 años. Y la asociación o federación a la que pertenece el futbolista, es la que está obligada a cumplir con la norma Menores. Tienen protección: sólo hay que hacer cumplir el artículo.

La preocupación de las instituciones determinó que los neutrales de la AUF, presenten en los próximos días un proyecto en la Confederación Sudamericana de Fútbol, para luego ser elevado al Congreso de la Fifa, donde solicitarán se hagan ciertas precisiones en el actual Estatuto del Jugador de la Fifa, justamente para protegerse de estas situaciones.

El artículo 19 establece en forma clara en cuanto a que están prohibidas las
transferencias internacionales de jugadores menores de 18 años. Es más, la norma es prohibitiva e imperativa.

¿Cómo se evitan? El mismo artículo establece, en el numeral 4, que con el simple impedimento de la asociación o federación, a la que pertenece el jugador, el pase no se hace. No autoriza la transferencia y se termina el problema.

Es más, establece en forma textual que "las asociaciones están obligadas a velar por el cumplimiento de la norma". EL TAS (Tribunal Arbitral Superior) falló (caso Sarmiento) que esa es una norma imperativa y ni siquiera se puede resolver con el acuerdo de los clubes, el menor y los padres. Porque el Art. 19 es para proteger a los menores y el derecho de protección del menor, en primer lugar, está por encima del derecho de trabajo. Si un menor de edad quiere vender una casa, no basta con que el padre diga que sí. Se precisa una autorización. En el caso de los futbolistas es igual. No basta con que exista un acuerdo entre el jugador, sus padres y el club que se lo quiere llevar. No se puede habilitar su transferencia hasta tanto se compruebe el cumplimiento de los requisitos. Y esa misma norma establece, como cumplimiento de requisito, que el jugador se traslade como consecuencia de radicación de su familia por motivos de trabajo, etc.

Y se han dado ya muchos casos en que el padre alega motivos de trabajo, para llevarse a su hijo y generalmente es un fraude a la norma. Y se puede constatar fácilmente porque en el mismo momento que el club está firmando contrato con el jugador, se constata que es por una suma 20 o 50 veces superior, lo que consta en el contrato de trabajo del padre. Entonces, el fraude salta a la vista y el pase no es aprobado.

ARTÍCULO 19

1) Se prohíben las transferencias de menores de edad (18 años)
2) Las excepciones son de aplicación estricta.
3) Se analiza si existe o no fraude a la norma.
4) Sobre el derecho al trabajo prima el derecho al menor y la norma es reconocida por la Comunidad Económica Europea.
5) El cumplimiento de la norma es obligación de la Asociación o Federación local.

ALGUNOS EJEMPLOS

Muhammed Demirci es turco, tiene 12 años y ya ha protagonizado un programa especial de televisión en su país dedicado a sus malabarismos. Apareció con el flequillo planchado sobre la frente y vestido con la camiseta del Barça. Le rodeaban varios expertos. El séquito del nuevo ídolo del fútbol turco. Y se habló de su fichaje por el club español. Pero la operación se enfrenta a varios problemas. El Besiktas, según la prensa turca, pide cinco millones de euros, aunque los traspasos de jugadores menores de 18 años están prohibidos por la FIFA. El Barça ofrece a sus padres "un sueldo", educación para su hijo en la escuela del club y "un papel" que recoja compensaciones al Besiktas en caso de que el chico debute con el primer equipo.

Demirci no es una excepción. El mercado de niños está en ebullición. Arde al calor del vértigo por cazar al nuevo Messi. La estrella del Barça llegó a España con 13 años, cuando le prometieron a su padre que se harían cargo de los cuidados médicos que el chico requería para crecer. Pero no todos han tenido la misma suerte. Hay clubes que se acusan entre sí de la "aberración" de fichar a menores extracomunitarios. Agentes que pasean por España durante las vacaciones escolares a jovencísimos jugadores ofreciéndolos al mejor postor.

Proyectos de futbolistas como Nikon Jevtic, que fichó por el Valencia con 11 años sin haber pisado un colegio. O Lucas Trecarichi, del Leganés, que a sus 15 años ya tenía una cláusula de rescisión de más de tres millones.

El asunto ha adquirido tal magnitud que hasta el Parlamento Europeo ha elaborado un informe en el que se expresa la posibilidad de que estas prácticas "degeneren en el tráfico de niños". Pero a las partes implicadas en tan jugoso negocio, lo que les preocupa es sortear las normas de la FIFA, que impiden fichar a menores nacidos fuera de la UE y obligan a pagar los derechos de formación si llegan a profesionales.

Javier Acuña, estrella del fútbol paraguayo, recibió una oferta por mucho más que el sueldo base para fichar por el Cádiz hace dos temporadas, cuando el club andaluz estaba en Primera y él tenía 16 años. Venía de ser "explotado" por su equipo en Asunción, donde "estaba sometido a una nueva forma de esclavitud, sin cobrar", según dijeron fuentes del club español. No jugó ni un partido. Era menor y extracomunitario.

"Esta ley se la pasaba todo el mundo a la torera. Somos el conejillo de indias", se quejó el Cádiz. "La ley es injusta. Está bien para que nadie traiga 20 negritos a prueba", argumentó el club andaluz; pero perjudica al menor. Hacer la trampa es muy fácil. La próxima vez, que venga la madre cinco días antes [para cumplir con el requisito de que el cambio de residencia del menor no se deba al fútbol] y no al mismo tiempo. Así lo hacen todos los clubes.

Acuña, que ahora tiene 19 años, acabó "deprimido", según el psicólogo del
Cádiz. Lo normal, según José Antonio Luengo, su homólogo del Getafe y secretario general del Defensor del Menor. Hay padres que se dejan influir por los cantos de sirena de los clubes y se creen que ya tienen a una estrella. Las posibilidades de que sus hijos sean profesionales son muy pocas y es un elemento de riesgo para el menor. "Y, encima", agrega este psicólogo, "en edades críticas en el desarrollo de su personalidad. El chico se queda descolgado, sin ilusión, y se torna un juguete roto con la sensación de que lo han engañado".

Julio Vega, agente, llevó hace unos meses a Federico San Millán, de 12 años, a probar con el Getafe. Federico es argentino. Estaba de vacaciones en España.
Si alguien quiere ficharle, ¿cómo adecuarse a la reglamentación? "Si la familia se traslada por cuestiones laborales y se tramita una residencia al padre, como en el caso de Messi... En el de Federico, los padres son descendientes de españoles. El abuelo nació en un pueblo de al lado de Logroño", responde Vega, que sueña con conseguirle un pasaporte comunitario.

Y los niños cambian de manos. Pueden ser estrellas en el futuro. Pero la mayoría se estrellan.


 

 

 

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